daniel johnston – hard time.mp3
Daniel Johnston & Yo La Tengo – Speeding Motorcycle.mp3
“Los números primos sólo son exactamente divisibles por 1 y por sí mismos. Ocupan su sitio en la infinita serie de los numeros naturales. Son números solitarios, sospechosos, y por eso encantaban a Mattia, que unas veces pensaba que en esa serie figuraban por error. El primer curso de la Universidad había estudiado ciertos números primos más especiales que el resto, y a los que los matemáticos llaman primos gemelos: son parejas de primos sucesivos, o mejor, casi sucesivos ya que entre ellos siempre hay un número que les impide ir realmente unidos, como el 11 y el 13, el 17 y el 19, el 41 y el 43. Mattia pensaba que él y Alice eran éso, dos primos gemelos solos y perdidos, próximos pero nunca juntos. A ella no se lo había dicho. Cuando se imaginaba confiándole cosas así, la fina capa de sudor que cubría sus manos se evaporaba y durante los siguientes diez minutos era incapaz de tocar nada.“*
*La soledad de los números primos de Paolo Giordano
Publicaciones y Ediciones Salamandra S.A, 2009
Archivado bajo: Uncategorized










¿Y si el número compuesto de enmedio estuviese allí para recordarles lo especiales que son?
Teniendo en cuenta que tendemos a minimizar la especialidad de los demás a medida que nos acostumbramos, debe ser bueno tener un número compuesto entre los dos primos…como recordatorio.
Es como tener a un medico en una batalla o tenerlo en paz…los compuestos son la guerra que recuerda lo especial de ser un primo-r salvando vidas.
Habia leído esto en blog de una amiga hace ya un par de meses, y me sigue pareciendo sumamente genial…
besos! :)
jo! qué sensibilidad :…..) me encanta
Bellisimo
me gusta la teoría de “Daigual” :)
“2760889966649. Puso de nuevo la capucha al bolígrafo, lo dejó junto a los folios y leyó en voz alta: Dos billones setecientos sesenta mil millones ochocientos ochenta y nueve millones novecientos sesenta y seis mil ciento cuarenta y nueve. Lo leyó de nuevo, esta vez en voz queda, como para aprenderse el trabalenguas. Y decidió que aquel número era el suyo. Estaba seguro de que ninguna otra persona en el mundo, ninguna otra persona en toda la historia del mundo, había pensado nunca en aquel número. Hasta ese momento, probablemente tampoco nadie lo había escrito y menos aún pronunciado en voz alta.
Tras un momento de vacilación, dos renglones más abajo escribió: 2760889966651. Y éste es el suyo, pensó. En su imaginación, aquellas cifras se habían teñido del color morado del pie de Alice recortado contra el resplandor azulado del televisor.”
Lo leí el pasado mes de Febrero, antes de que en Sant Jordi se conviertiera en el escudero de los infames Larssons…
Tiene su toque de genialidad en las semejanzas entre los números y las personas. Pero manifiestamente mejorable.
Hay que joderse que a esta altura de la historia el ser humano aún tenga que refugiarse en inventarse un número que se presupone nadie ha pensado antes para poder sentirse especial y único.
Si vemos a dos gemelos vestidos iguales y que al hablar dicen exactamente lo mismo y con el mismo tono y brillo en los ojos… ¿dirías que son lo mismo? ¿No verdad?
¿Y sabes por qué? Muy fácil, porque tienen libertad.
Creo que la unicidad del ser humano se suele relacionar más con gilipolleces porque hacerlo por su grado de libertad implicaría admitir que casi todo lo que hacemos lo hacemos como resultado del trabajo de nuestra mente.
No elegimos cual será el próximos pensamiento (aunque lo intenteis no lo vais a conseguir) que tendremos y cuando vemos que alguien hace algo que la mente humana no suele dictar nos parece un poco más “unico” (como para mi la Creadora- Inalcanzable de este blog).
Todos tenemos una mente y todas las mentes tienen unos patrones, y quienes menos siguen esos patrones son los más “únicos”, así que inconscientemente creemos que único es aquel que mayor libertad de su propia mente tiene (aunque posiblemente sean libres de la mente del que le considera único, no de la suya).
La libertad es lo que nos hace únicos y lo que hagamos con ella lo que marca el grado de diferencia.
Estimada señorita Kahlo, abro tienda galería en Madrid. En la calle Rodrigo de Guevara 3. Está usted invitada el sábado 12 de diciembre a la inauguración, a las 20:00. Y si no puede, cosa lógica debido a la distancia, a pasarse cualquier domingo que aterrize por aquí, estamos en el rastro.
Un saludo.
Javier Molinero
tengo fobia y a la vez una atracción mórbida por los números primos. por cierto, que, me gusta mucho como escribes, tanto que me entran ganas de ver pierrot le fou junto a ti
me lei el libro por fragmentos geniales como este que había cotilleado desperdigados por ahí, pero luego no llego a lo que esperaba. Supongo que porque soy matematica, y los numeros primas siempre son seres especiales, únicos, importantes, lleno de valor… si se encuentran solos será como lo esten las estrellas de rock
M.
Estoy loco. No sé apenas qué es un número primo
- es un decir- y busco en una inmensa soledad la cuadratura del círculo. No consigo olvidarte.
Me encantó este libro, y la sensación agridulce que deja. Es como cuando un desconocido te define mejor de lo que tu mismo pudieses hacerlo. Y aunque todos nos hemos sentido alguna vez un número primo, es tan difícil encontrar a tu primo gemelo, y tan bonito saber que estais condenados a mantener una distante cercanía y, a la vez tan duro no poder recortar o aumentar esa distancia cuando lo deseas. Como entrever una ciudad por los cristales de un avión y saber que hoy no aterrizarás en ella.
Aunque lo quisieras.
Espero que te gustase el Ice Haven.